Repartir con lluvia: equipo y técnica segura
Los días de lluvia son la paradoja del reparto: es cuando más pedidos hay, porque nadie quiere salir de casa, y cuando más caro te puede salir trabajar, porque el suelo mojado no perdona. La diferencia entre aprovechar el día grande del mes y acabar en urgencias es casi siempre preparación. Esto es lo que hay que llevar y cómo hay que moverse.
Por qué la lluvia es el día grande
Con lluvia la demanda sube y la oferta de repartidores baja, porque muchos se quedan en casa. Más pedidos a repartir entre menos gente: en algunas apps eso se traduce además en incentivos o multiplicadores por clima. No es raro que un día de lluvia bien trabajado rinda claramente por encima de uno normal — cuánto exactamente depende de tu ciudad y tu plataforma, así que tómalo como tendencia, no como promesa. El contexto de cifras lo tienes en cuánto gana un repartidor.
El equipo que marca la diferencia
| Prioridad | Equipo | Orientativo | Por qué importa |
|---|---|---|---|
| 1 | Chaqueta y pantalón impermeables (traje de agua) | 25–80 € | Mojado y con frío no se aguanta ni una franja entera |
| 2 | Funda o soporte estanco para el móvil | 10–30 € | Sin móvil no hay trabajo; la pantalla mojada no responde |
| 3 | Guantes impermeables táctiles | 10–25 € | Manos frías = frenar peor y teclear fatal |
| 4 | Calzado impermeable o cubrezapatillas | 15–60 € | Los pies empapados acortan la jornada más que el cansancio |
| 5 | Luces extra y chaleco reflectante | 10–30 € | Con lluvia los conductores te ven la mitad |
La mochila también juega: comprueba que cierra bien y, si no es estanca, una bolsa de basura gruesa por dentro es el truco barato de toda la vida para que la comida llegue seca. Tienes el repaso completo del material en mochila y equipo.
Técnica: así se conduce sobre mojado
En bici
- Frena antes y con suavidad, repartiendo entre las dos manetas. La distancia de frenado sobre mojado crece mucho, sobre todo con llantas y zapatas empapadas.
- Huye de lo pintado y lo metálico: pasos de cebra, tapas de alcantarilla, raíles y adoquines son pistas de patinaje. Crúzalos rectos, sin inclinar la bici y sin frenar encima.
- Baja un punto la presión de las ruedas para ganar agarre, y revisa que los frenos muerdan antes de salir, no en la primera cuesta abajo.
En moto
- Suaviza todo: gas, freno y tumbada. Los movimientos bruscos son los que acaban en el suelo.
- Más distancia con el coche de delante de la que te parece razonable. Con lluvia, el que frena tarde eres tú aunque la culpa sea suya.
- Los primeros veinte minutos de lluvia son los peores: el agua levanta la grasa acumulada en el asfalto. Si puedes, deja que «lave» la calzada antes de salir.
- Si repartes en moto a diario, la guía de repartidor en moto entra más a fondo en neumáticos y mantenimiento.
El móvil y la app bajo el agua
El fallo más tonto de un día de lluvia no es una caída: es quedarte sin herramienta de trabajo. Funda estanca o soporte con tapa, pantalla configurada con brillo alto para verla entre gotas, y el móvil dentro de la chaqueta entre entrega y entrega. La humedad además dispara el consumo de batería porque tocas la pantalla más veces y el GPS trabaja peor; los trucos para que no te deje tirado los tienes en batería y datos del móvil.
Saber decir basta
Lluvia fuerte no es lo mismo que temporal. Con avisos por viento, granizo o tormenta seria, la cuenta deja de salir: ningún incentivo paga una fractura ni una moto en el suelo. Los veteranos trabajan la lluvia fina y constante — la que da pedidos — y se van a casa cuando el día se pone técnico de verdad. Y si trabajas por tu cuenta, recuerda que un percance sin cobertura lo pagas tú: repasa qué seguro necesitas antes de la temporada de lluvias, no después del golpe.
Regla de oro del día de lluvia: equipo seco, ritmo tranquilo y volver a casa entero. El pedido llega cinco minutos más tarde y no pasa nada; el que no puede llegar tarde eres tú. Más oficio en el hub de consejos.
Siguiente parada
Seguridad vial para repartidores →