Vehículos

Repartir en coche: cuándo compensa y dónde encaja

El coche es un vehículo raro para la comida a domicilio —aparcar en el centro mata los tiempos— pero es la llave de Amazon Flex y de buena parte de la paquetería ligera. Si ya tienes coche pagado, puede ser una forma razonable de generar ingresos. Si tienes que comprarlo para repartir, echa cuentas dos veces: los kilómetros se comen el margen.

Dónde puedes trabajar con tu coche

  • Amazon Flex: la opción más conocida. Repartes paquetes en bloques de horas reservados desde la app, como autónomo y con tu propio coche. Pagan una tarifa orientativa por bloque, de la que salen tus gastos. Tienes la guía completa en Amazon Flex España.
  • Paquetería ligera y última milla: algunas agencias y mensajerías aceptan turismos para rutas de sobres y paquete pequeño, sobre todo en paquetería de campaña (noviembre–enero).
  • Comida a domicilio en periferia: en zonas residenciales dispersas o municipios medianos, donde se aparca fácil, algunas flotas admiten coche. En centros urbanos densos casi nunca compensa.

El requisito base es simple: carné B en vigor y, según el caso, antigüedad mínima y coche de cuatro puertas con maletero útil. El resto de condiciones generales están en requisitos para ser repartidor.

El cálculo que casi nadie hace: el coste por kilómetro

Un coche no cuesta solo gasolina. Entre combustible, desgaste de neumáticos y frenos, revisiones, seguro y la depreciación del propio vehículo, mover un turismo medio cuesta de forma orientativa entre 0,20 y 0,35 € por kilómetro. Con 100 km diarios de reparto, eso son 20–35 € al día que salen de tu bolsillo antes de contar ganancia alguna.

Gasto mensual orientativo repartiendo en coche unos 2.000 km al mes.
ConceptoRango orientativo
Combustible150–280 €
Seguro con uso profesional (prorrateado)30–70 €
Mantenimiento y neumáticos30–60 €
Depreciación por kilometraje60–150 €

Son rangos orientativos que varían con el coche y el precio del carburante, pero la lección es fija: calcula siempre en neto. Un bloque de Flex que suena bien en bruto puede quedarse a la mitad tras gastos. La página de cuánto gana un repartidor te ayuda a poner los números en contexto.

Seguro y papeles: lo que debes dejar atado

  • Declara el uso de reparto a tu aseguradora. Un seguro de turismo particular puede rechazar un siniestro ocurrido trabajando. La prima con uso profesional sube, pero te cubre de verdad; más detalle en seguros para repartidores.
  • Alta de autónomo si trabajas con Amazon Flex o facturas a agencias: es reparto por cuenta propia. La guía de autónomo repartidor explica alta, cuota y gastos deducibles (el seguro y parte de los gastos del coche, entre ellos).
  • Zonas de bajas emisiones: cada vez más ciudades restringen el acceso según la etiqueta ambiental. Antes de comprometerte a una zona, comprueba que tu coche puede entrar sin multa.

Trucos para que el coche rinda

  1. Ordena el maletero como un almacén: en Flex y paquetería, encontrar cada paquete a la primera vale más que conducir rápido. Cajas o bandejas por tramos de ruta.
  2. Elige bloques y rutas cerca de casa: los kilómetros de ida y vuelta al punto de carga no te los paga nadie.
  3. Conducción eficiente: anticipar frenadas y mantener velocidades constantes recorta el gasto de combustible de forma visible a fin de mes.
  4. Registra kilómetros y gastos desde el primer día: los necesitarás para decidir si compensa y, si eres autónomo, para deducir.

Cuándo compensa el coche (checklist honesta)

Antes de comprometerte, repasa estas cuatro condiciones. Si cumples al menos tres, el coche tiene sentido; si solo cumples una, busca otro vehículo o otro tipo de reparto:

  • El coche ya es tuyo y está pagado (o casi): no arrastras cuota mensual.
  • Tu zona de trabajo es periferia, polígono o municipio mediano donde aparcar es fácil y gratis.
  • Consume poco: un diésel o híbrido eficiente cambia el resultado a fin de mes frente a un gasolina grande.
  • Vas a combinarlo con bloques o rutas estables, no con pedidos sueltos que multiplican kilómetros en vacío.

¿Y si el coche se te queda pequeño?

Si la paquetería te engancha y las rutas crecen, el salto natural es la furgoneta: más volumen, rutas completas y mejor facturación por jornada. Y si lo tuyo es la comida en ciudad, la moto sigue siendo más ágil y barata. Compara todas las opciones en la guía de vehículos para repartir.

Regla rápida: el coche compensa cuando ya lo tienes pagado y trabajas zonas donde aparcar no es una guerra. Comprar un coche solo para empezar a repartir rara vez sale a cuenta.